Los cracks están bajo los palos
A falta de estrellas que den lustre al torneo, los porteros han tomado el papel de grandes protagonistas.
Justo Villar enterró en la nada la superioridad brasileña ante Paraguay EFE
Pendiente de resolver su futuro, tras acabar contrato con un Valladolid en el que apenas jugó siete partidos oficiales en todo el curso, Justo Villar se ha reivindicado a lo grande en la Copa América. Poco importó que sus compañeros no rematasen a puerta ni una vez ante Brasil porque él se encargó, de todas las maneras, de manterner su puerta a cero.
A falta de cracks de primer orden que destaquen, el torneo ha convertido en protagonistas a los porteros. Al paraguayo, más allá de la tanda de penalties, por ser una especie de pulpo saltarín que arruinó las esperanzas brasileñas, pero más allá, esta copa ha catapultado por encima de todo no a quienes deben marcar los goles, sino evitarlos. Renny Vicente Vega, que volvió a casa tras un discreto paso por Turquía, adquirió también ayer la consideración de héroe por su actuación frente a Paraguay, lo mismo que en Uruguay Fernando Muslera rivaliza en cuanto a admiración con el propio Diego Forlán. No solo fue el penalty que atajó a Tevez, sino la exhibición de colocación, agilidad y firmeza que mostró en un duelo que venció a un Romero, el meta argentino, que igualmente merecería todos los elogios por el extraordinario campeonato realizado… Y que podría ayudarle a abandonar el casi anonimato del AZ Alkmaar.
También hay quien falló. Y a lo gordo. Bravo condenó a Chile con un rechace de risa el domingo como el sábado Luis Enrique Martínez enterró a Colombia con una salida indigna que dio alas a una Perú incrédula.
EL POTRERO NO MUERE NUNCA.
Según el diccionario de la Real Academia Española la definicion de “Potero” es la siguiente:
1. m. Encargado de cuidar de los potros cuando están en la dehesa.
2. m. Sitio destinado a la cría y pasto de ganado caballar.
3. m. Am. Terreno cercado con pastos para alimentar y guardar el ganado.
4. m. Arg., Bol. y Perú. Terreno inculto y sin edificar, donde suelen jugar los muchachos.
A pesar del tiempo, las costubres y la perseverancia por la mayoría de olvidar o despreciar algunas viejas y queridas tradiciones, el viejo potrero sobrevive a todo.
Quien no sudó horas bajo el sol corriendo una pelota mugrienta en un terreno caracteristico por ser irregular, accidentado, evitando esos pozos hasta llegar a un arco improvisado o construido con los elementos más iverosimiles, desde troncos hasta los tradicionales caños.
Voy a postear un cuento de ROBERTO FONTANAROSA que resume un poco el espiritu del potrero:
VIEJO CON ÁRBOL
A un costado de la cancha había yuyales y, más allá, el terraplén del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un árbol bastante miserable. Después las otras dos canchas, lachica y la principal. Y ahí, debajo de ese árbol, solía ubicarse el viejo.
Había aparecido unos cuantos partidos atrás, casi al comienzo del campeonato, con su gorra, la campera gris algo raída, la camisa blanca cerrada hasta el cuello y la radio portátil en la mano. Jubilado seguramente, no tendría nada que hacer los sábados por la tarde y se acercaba al complejo para ver los partidos de la Liga. Los muchachos primero pensaron que sería casualidad, pero al tercer sábado en que lo vieron junto al lateral ya pasaron a considerarlo hinchada propia. Porque el viejo bien podía ir a ver los otros dos partidos que se jugaban a la misma hora en las canchas de al lado, pero se quedaba ahí, debajo del árbol, siguiéndolos a ellos.
Era el único hincha legítimo que tenían, al margen de algunos pibes chiquitos; el hijo de Norberto, los dos de Gaona, el sobrino del Mosca, que desembarcaban en el predio con las mayores y corrían a meterse entre los cañaverales apenas bajaban de los autos.
Ojo con la vía alertaba siempre Jorge mientras se cambiaban.
No pasan trenes, casi ítranquilizaba Norberto. Y era verdad, o pasaba uno cada muerte de obispo, lentamente y metiendo ruido.
¿No vino la hinchada? ya preguntaban todos al llegar nomás, buscando al viejo. ¿No vino la barra brava?
Y se reían. Pero el viejo no faltaba desde hacía varios sábados, firme debajo del árbol, casi elegante, con un cierto refinamiento en su postura erguida, la mano derecha en alto sosteniendo la radio minúscula, como quien sostiene un ramo de flores. Nadie lo conocía, no era amigo de ninguno de los muchachos.
La vieja no lo debe soportar en la casa y lo manda para acá íbromeó alguno. Por ahí es amigo del referí dijo otro. Pero sabían que el viejo hinchaba para ellos de alguna manera, moderadamente, porque lo habían visto aplaudir un par de partidos atrás, cuando le ganaron a Olimpia Seniors.
Y ahí, debajo del árbol, fue a tirarse el Soda cuando decidió dejarle su lugar a Eduardo,que estaba de suplente, al sentir que no daba más por el calor. Era verano y ese horario para jugar era una locura. Casi las tres de la tarde y el viejo ahí,fiel, a unos metros, mirando el partido. Cuando Eduardo entró a la cancha casi a desgano, aprovechando para desperezarse cuando levantó el brazo pidiéndole permiso al referíí, el Soda se derrumbó a la sombra del arbolito y quedó astante cerca, como nunca lo había estado: el viejo no había cruzado jamás una palabra con nadie del equipo.
El Soda pudo apreciar entonces que tendría unos setenta años, era flaquito, bastante alto, pulcro y con sombra de barba. Escuchaba la radio con un auricular y en la otra mano sostenía un cigarrillo con plácida distinción.
Está escuchando a Central Córdoba, maestro? medio le gritó el Soda cuando recuperó el aliento, pero siempre recostado en el piso. El viejo giró para mirarlo. Negó con la cabeza y se quitó el auricular de la oreja. No sonrió. Y pareció que la cosa quedaba ahí. El viejo volvió a mirar el partido, que estaba áspero y empatadoí. Música ídijo después, mirándolo de nuevo.
Algún tanguito? probó el Soda. Un concierto. Hay un buen programa de música clásica a esta hora. El Soda frunció el entrecejo. Ya tenía una buena anécdota para contarles a los muchachos y la cosa venía lo suficientemente interesante como para continuarla.
Se levantó resoplando, se bajó las medias y caminó despacio hasta pararse al lado del viejo.
Pero le gusta el fútbol le dijo Por lo que veo.
El viejo aprobó enérgicamente con la cabeza, sin dejar de mirar el curso de la pelota,que iba y venía por el aire, rabiosa.
Lo he jugado. Y, además, está muy emparentado con el arte dictaminó después. Muy emparentado.
El Soda lo miró, curioso. Sabía que seguiría hablando, y esperó.
Mire usted nuestro arquero efectivamente el viejo señaló a De León, que estudiaba el partido desde su arco, las manos en la cintura, todo un costado de la camiseta cubierto de tierra. La continuidad de la nariz con la frente. La expansión pectoral. La curvatura de los muslos. La tensión en los dorsales se quedó un momento en silencio, como para que el Soda apreciara aquello que él le mostraba. Bueno… Eso, eso es la escultura…
El Soda adelantó la mandíbula y osciló levemente la cabeza, aprobando dubitativo.
Vea usted el viejo señaló ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un córner el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume también ese azul por la transpiración, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas ágiles ocres, pardas y sepias y Siena de los mulos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y aprécielo así… Bueno… Eso, eso es la pintura.
Aún estaba el Soda con los ojos entrecerrados cuando al viejo arreció.
Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al unísono, el giro en el aire, la voltereta elástica, el braceo amplio en busca del equilibrio… Bueno… Eso, eso es la danza…
El Soda procuraba estimular sus sentidos, pero sólo veía que los rivales se venían con todo, porfiados, y que la pelota no se alejaba del área defendida por De León.
Y escuche usted, escuche usted… lo acicateó el viejo, curvando con una mano el pabellón de la misma oreja donde había tenido el auricular de la radio y entusiasmado tal vez al encontrar, por fin, un interlocutor válido… la percusión grave de la pelota cuando bota contra el piso, el chasquido de la suela de los botines sobre el césped, el fuelle quedo de la respiración agitada, el coro desparejo de los gritos, las órdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del referí… Bueno… Eso, eso es la música…
El Soda aprobó con la cabeza. Los muchachos no iban a creerle cuando élles contara aquella charla insólita con el viejo, luego del partido, si es que les quedaba algo de ánimo, porque la derrota se cernía sobre ellos como un ave oscura e implacable.
Y vea usted a ese delantero… señaló ahora el viejo, casi metiéndose en la cancha,algo más alterado… ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula, mesándose exageradamente los cabellos,distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histriónicamente justicia… Bueno…Eso, eso es el teatro.
El Soda se tomó la cabeza.
Qué cobró? balbuceó indignado.
Cobró penal? abrió los ojos el viejo, incrédulo. Dio un paso al frente, metiéndose apenas en la cancha. ¿Qué cobrás? gritó después, desaforado .¿Qué cobrás, referí y la reputísima madre que te parió?
El Soda lo miró atónito. Ante el grito del viejo parecía haberse olvidado repentinamente del penal injusto, de la derrota inminente y del mismo calor. El viejo estaba lívido mirando al área, pero enseguida se volvió hacia el Soda tratando de recomponerse, algo confuso, incómodo.
Y eso? se atrevió a preguntarle el Soda, señalándolo.
Y eso… vaciló el viejo, tocándose levemente la gorra… ESO ES EL FÚTBOL.
ROBERTO FONTANAROSA 



":”En el mundo hay pocas cosas más que el fútbol, pero alguna hay "
LECTURA. El fútbol que sueña Serrat
¿Hay algo mejor en el mundo que jugar un partido en estas condiciones?
El prólogo genial de un libro agotado: “Fútbol sin trampa”
Por Joan Manuel Serrat
A primera vista todo anunciaba una maravillosa mañana de domingo primaveral en que la vida se despereza en los árboles, las muchachas aligeran sus ropas y el sol se asoma al mundo con intención de despedir el invierno. Parecía uno de esos días en que sale a cuenta echarse a la calle y, a paso de hombre, enfilar la empinada cuesta que conduce al viejo solar, a la entrañable explanada a la que con los años, la afición y la buena voluntad municipal, le brotaron porterías y algo así como unos vestuarios, a veces con agua caliente y todo.
Llevaba conmigo a mi hija María, con la dudosa intención de someterla a una sesión de proselitismo futbolero, de acercarla al amor al balompié y así tener una cosa más que compartir con ella. Nos aparcamos junto al marcador a gozar de la fiesta con cacahuetes y gaseosas, mientras en la cancha un par de docenas de niños impecablemente equipados llevaban un buen rato corriendo, levantando polvareda y tratando de meter el balón en la portería contraria. Como debe ser, me dije.
“No les anticipen el muermo”
Impresionaban las perfectas vestimentas de ambos equipos, la minuciosidad de detalles que rodeaban el pleito.
En el banquillo, sentados junto a los suplentes, algo semejante a un director técnico vociferaba reiteradamente a sus niños–jugadores instrucciones tácticas. A su lado, el masajista y un par de paisanos completaban un cuadro nervioso y gesticulante. Pero lo que más llamó mi atención fue la cantidad de balones que lucían a sus pies. Balones nuevos y maravillosos, a lunares negros.
Un auténtico lujo que contrastaba en mi memoria con aquellos tiempos en que era un acontecimiento disponer de una pelota de cuero que más de una vez había que perseguir cuesta abajo cuando un despeje contundente la enviaba más allá de las acacias. En tales circunstancias es difícil no caer en la tentación de recuperar los recuerdos y tratar de trasladarlos a la María de uno.
Por aquel entonces, María, amor mío, a los porteros nos gustaba usar rodilleras y era muy raro que los pantaloncillos de los once, si es que éramos once, coincidiesen. Por aquel entonces, María, vida mía, todo defensa central que se respetase bajaba a rematar el córner y era una gloria verlo regresar al trote y con el pecho fuera, como lo hacía Fernando Olivella, una vez fallida la aventura.
Cierto es que nos cascábamos todo lo que uno podía y el otro se dejaba. Que alguna vez le echábamos cuento al asunto y que si colaba, sacábamos unas manos fuera del área. Pero los recuerdos me dicen que los niños salíamos al campo a jugar, a divertirnos jugando al fútbol, a las chapas o a “me quieres”, a disfrutar de aquella maravilla irrepetible sin esperar, para nada, al futuro.
Pero aquella mañana, en el solar entrañable, de qué manera se estremecía mi memoria cada vez que el niño -defensa- de cierre gritaba “fuera… fuera…” y el resto del equipo, como posesos aleccionados y obedientes, echaban a correr hacia adelante tratando de sorprender a algún lerdo en offside.
Se me sacudía el alma viendo a aquellos niños pegarse con todo, quejarse por nada…
Aquello no eran dos docenas de niños jugando al fútbol. Era una jauría de perros viejos con aspecto aniñado. Expertos en echar balones fuera. Doctores en perder tiempo. Maestrillos en el revolcón. Teatreros, especialistas en todo tipo de mañas. Trujamanes duchos en calentar al personal. Quejicas, malas lenguas, abusones, maltratando al trencilla, ese pobre tipo de pito y negro de cuya vista, conocimientos e intenciones se duda en todo momento y desde cualquier posición. Ese irredento pecador por acción u omisión, según convenga.
Esos niños están muy enfadados”, comentó mi María. Y, despectivamente, se puso a hacer montañas de tierra del tamaño de su mano.
En eso los han convertido. En niños muy enfadados. Enfadados y aburridos. Son los cachorros de esos energúmenos que afónicos, congestionados, los azuzan desde la banda empujándolos al combate, a anticiparse a la ley del Talión como si la supervivencia de la especie y el honor de la familia estuviesen en juego.
Son el pedacito de las entrañas de esas delicadas señoras en traje de chaqueta que ponen en duda a gritos la honorabilidad y las costumbres sexuales del de negro, del vecino o de quien se tercie.
Son los alumnos de esos zancarrones, de esos maestros en ciencias o artes de las que entienden poco, que desde el fondo impecable de sus adidas rebuznan a los niños–jugadores que bajen todos.
Pero esos chicos, zancarrón… sus hijos, señoras y caballeros, están proyectados para jugar. Para jugar por jugar. Para divertirse jugando.
No les anticipen el muermo. No los conviertan en aburridos prematuros, que de eso, con el tiempo, ya se ocupa la empresa.
De esos se encargan los malos dirigentes, con sus cortes de mangantes y con los técnicos acomodaticios y serviles que en el mundo han sido, son y, mucho me temo, serán. Pero hasta que llegue su hora, HAGAN EL FAVOR DE TRATAR MEJOR A ESOS CHICOS.
A petición de Menotti
Cuenta Alberto Fernández-Salido (¡gracias por mandármelo!), director de Media Punta, al reproducir este maravilloso texto de Serrat que “no fue Mario Muchnik -editor de “Fútbol sin trampa”- quien pidió el prólogo a Serrat, sino el flaco Menotti, entrenador que en el vestuario solía hablar a sus jugadores de las letras de Serrat”.
..Y por inasistencia…

HE AQUÍ LA LISTA DE JUGADORES QUE FALTARON A MÁS DE 7 PARTIDOS , ES DECIR , EL 46,4% , PARA ESTE TORNEO SE ESTABLECIÓ COMO MÁXIMO 40% , ESTA INFORMACIÓN FUE CORROBORADA EN REUNIÓN DE DELEGADOS Y COMITÉ ORGANIZADOR CON TODAS Y CADA UNA DE LAS PLANILLAS DE RÉCORD DE CADA PARTIDO.
ESTAS PERSONAS NO PODRÁN JUGAR EN FUPARSA EL VENIDERO TORNEO:
ORESTTE MUJICA
DANIEL MUJICA
GIANCARLO LOMONACO
NORBERTO IANNETTA
RAFAEL HERNANDEZ
JOSE LUIS ROJAS
JOSE I AREVALO
GIOCHINNO MESSINA
MEBIS OCANDO
ROBERTO GARCIA
JORGE CHACON
JUAN C ADRIANZA
SERGIO SOTO-ROSA
CARLO MAGURNO
SANTIAGO PEREZ
MARLON MUÑOZ
FRANCESCO STIFANO
YEMAR OROPEZA
ROBERTO PEREZ DONOSO
ANDRES SOCORRO
JOSE DE LA CADENA
Épico empate de Venezuela ante Paraguay que clasifica a los dos
Dos goles de Venezuela en los compases finales del partido le sirvieron para neutralizar una desventaja de 3-1 y ratificar su condición de revelación del torneo, ante la selección de Paraguay que también logró el pase.

Perozo y Fedor celebrando el gol del empate ante Paraguay REUTERS
A falta de cinco minutos para el final, el marcador era de 3-1 para Paraguay. Sin embargo, unos minutos finales muy intensos, en el partido más vibrante de la Copa, dieron paso al 3-3 con el que concluyó el choque.
En la práctica, el partido dio comienzo con el gol de Rondón. Rincón le robó el balón a Ortigoza y se la pasó a su compañero que disparó con potencia desde fuera del área.
Encajó mal el golpe Paraguay, que estuvo desconcertado durante algunos minutos, con muchas pérdidas de balón, imprecisiones en el pase y escasas llegadas a la meta de Renny Vega.
Por contra, Venezuela fue a más, encontró espacios para la contra e incluso dispuso de ocasiones para haber ampliado el marcador en alguna de sus llegadas, en especial en un disparo de Alexander González en el minuto 30 que salió muy desviado, aunque la posición era óptima para que el segundo tanto venezolano subiera al marcador.
Desaprovechar una opción tan clara se paga. Paraguay no estaba bien, pero tres minutos después, tras una falta lanzada por Torres, en la que balón incluso dio en el poste, Antolín Alcaraz aprovechó un rechace para marcar con la zurda el gol de empate.
Cuando el gol llegó, Paraguay no había hecho excesivos méritos para conseguirlo, pero el empate, que suponía la clasificación atemperó los nervios de sus jugadores y el partido se equilibró.
La lesión de Santa Cruz, sustituido por Valdez, y una falta lanzada por Orozco cerraron un primer tiempo, bien jugado al principio por los venezolanos y en el que Paraguay no reaccionó y marcó, sino que encontró la reacción gracias al gol que consiguió.
Con la misma tónica dio comienzo el segundo periodo, en el que la desaparición de las urgencias serenó al equipo paraguayo. El empate clasificaba a los dos equipos, lo que no impidió que ninguno despreciara la oportunidad para lograr el triunfo.
En un nuevo balón parado y tras un remate de Valdez, Barrios remachó en la línea de gol un tanto que daba la vuelta al marcador y colocaba provisionalmente a su equipo como líder del grupo a falta de media hora para el final.
El técnico de Venezuela, César Farías, decidió buscar el empate con todo y dio entrada a Arango, Miku y Maldonado, sin quitar a Rondón, pero su equipo no tuvo el protagonismo del primer tiempo, entre otras cosas porque Paraguay se sentía cómodo replegado en su parcela.
Venezuela había cambiado los espacios de la primera mitad por los balones al área de la segunda y el equipo paraguayo no se sentía incómodo en ese escenario, aunque un remate de Rincón, bien rechazado por Justo Villar (m.81) pudo suponer el empate.
Sin embargo fue un cabezazo de Riveros a cinco minutos del final parecía sentenciar el encuentro. Quedaba mucho. Miku empató a dos minutos del final y en tiempo de prolongación, en la última jugada y con Renny Vega que cabeceó en el área rival, Perozo puso el empate a tres.
Ficha técnica:
3 - Paraguay: Villar; Verón, Alcaraz, Da Silva, Torres; Vera (Santana, m.71), Riveros, Ortigoza, Estigarribia (Cáceres, m.85); Santa Cruz (Valdez, m.42) y Barrios.
3 - Venezuela: Vega; Rosales, Perozo, Vizcarrondo, Cichero; Di Giorgi, Alexander González (Maldonado, m.76), Rincón, Orozco (Miku, m.67); Arismendi (Arango, m.64) y Rondón.
Goles: 0-1, m.5: Rondón. 1-1, m.33: Alcaraz. 2-1, m.63: Lucas Barrios. 3-1, m.85: Riveros. 3-2, m.89: Miku. 3-3, m.90+: Perozo.
Árbitro: Enrique Osses (CHI). Amonestó por Paraguay a Valdez y Santana y por Venezuela a Perozo y Maldonado.
Incidencias: partido disputado en el estadio Padre Ernesto Martiarena de Salta ante 18.000 espectadores. El seleccionador de Paraguay, Gerardo Martino, vio el partido desde una posición en el graderío al encontrarse sancionado.
Chile jugará los cuartos de final ante Venezuela
El delantero chileno Alexis Sánchez se verá las caras en los cuartos de final con el combinado revelación de esta Copa América.

Alexis Sánchez se la jugará ante Venezuela EFE/REUTERS
Los cuartos de final de la Copa América ya están totalmente confeccionados y la selección de Chile se enfrentará a la actual revelación del torneo sudamericano, Venezuela.
Los otros tres cruces que se van a disputar en los cuartos de final son: Colombia- Perú, Argentina-Uruguay y Brasil-Paraguay.
Cabe destacar que estos cuartos de final de la Copa América, que se disputa en Argentina, son casi idénticos a los que se produjeron en la edición del año 2007 en Venezuela, con la excepción de México, que ha quedado eliminada, y la presencia de Colombia, que entonces quedó fuera del torneo.
Hace cuatro años los cuartos de final acabaron con estos resultados: Uruguay-Venezuela (4-1), Brasil-Chile (6-1), México-Paraguay (6-0) y Argentina-Perú (4-0).
Jajaja!!, esto sí es ponerle huevos !!!
POEMA del FÚTBOL
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL AMOR
SI NUNCA TE HICISTE HINCHA DE UN CLUB.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL DOLOR
SI JAMÁS EL ZAGUERO TE ROMPIÓ LA TIBIA Y EL PERONÉ
Y ESTUVISTE EN UN BARRERA Y LA PELOTA TE PEGO JUSTO AHÍ.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL PLACER
SI NUNCA DISTE UNA VUELTA OLÍMPICA DE VISITANTE.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL CARIÑO
SI NUNCA LA ACARICIASTE DE CHANFLE ENTRÁNDOLE CON EL REVÉS DEL PIE
PARA DEJARLA JADEANDO BAJO LA RED.
ESCUCHAME… COMO VAS A SABER LO QUE ES LA SOLIDARIDAD
SI JAMÁS SALISTE A DAR LA CARA POR UN COMPAÑERO GOLPEADO DESDE ATRÁS.
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA POESÍA
SI JAMÁS TIRASTE UNA GAMBETA.
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA HUMILLACIÓN
SI JAMÁS TE METIERON UN CAÑO.
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA AMISTAD
SI NUNCA DEVOLVISTE UNA PARED.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL PÁNICO.
SI NUNCA TE SORPRENDIERON MAL PARADO
EN UN CONTRAGOLPE.
COMO VAS A SABER LO QUE ES MORIR UN POCO
SI JAMÁS FUISTE A BUSCAR LA PELOTA ADENTRO DEL ARCO.
DECIME VIEJO… COMO VAS A SABER LO QUE ES
LA SOLEDAD
SI JAMÁS TE PARASTE BAJO LOS TRES PALOS
A 12 PASOS DE UNO QUE TE QUERÍA FUSILAR Y TERMINAR CON TUS
ESPERANZAS.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL BARRO.
SI NUNCA TE TIRASTE A LOS PIES DE NADIE
PARA MANDAR UNA PELOTA SOBRE UN LATERAL.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL EGOÍSMO
SI NUNCA HICISTE UNA DE MAS
CANDO TENIAS QUE DÁRSELA AL 9 QUE ESTABA SOLO.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL ARTE
SI NUNCA, PERO NUNCA INVENTASTE UNA
RABONA.
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA MÚSICA
SI JAMÁS CANTASTE EN LA POPULAR.
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA INJUSTICIA
SI NUNCA TE SACO TARJETA ROJA UNA REFERÍ LOCALISTA.
DECIME, COMO VAS A SABER LO QUE ES
EL INSOMNIO
SI JAMÁS TE FUISTE AL DESCENSO.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL ODIO
SI NUNCA HICISTE UN GOL EN CONTRA.
COMO, PERO COMO VAS A SABER LO QUE ES LLORAR
SI LLORAR,
SI JAMÁS PERDISTE UNA FINAL EN UN MUNDIAL
SOBRE LA HORA CON UN PENAL DUDOSO.
COMO VAS A SABER, QUERIDO AMIGO,
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA VIDA
SI NUNCA JAMÁS, JUGASTE AL FÚTBOL
El fútbol se lo robaron a la gente
Vaya, me encanta el pragmatismo de los entrenadores, trabajo con algunos de ellos, y me gusta, aunque la mayoría de las veces se quedan en el círculo de la comodidad ya que como todo ser humano les cuesta el compromiso y siendo “profesionales” de una actividad en la cual todos pueden opinar (a muchos les inspira para salir de su realidad por al menos unos minutos) se vuelven expertos en la manipulación y en la justificación, tipo Mourinho, pero C.L. Menotti no es como esos tíos, para nada, es un hombre comprometido, el tipo que amas o odias, pero es real. El verdadero fútbol que se vio en México no fue con los “chavitos” de la Sub-17 (sin demeritar su triunfo deportivo al nivel de selecciones menores), sino con Menotti, pero al igual que Guardiola la idea clara del futbol no la compartían los “dueños” así, a diferencia del Barza (a nivel de Clubes), México dejó escapar una casi segura Copa Mundial (si, de la grande).

O Campo (The Field)
This wonderful series of satellite photographs of futbol fields in Brazilian cities captures the passion and sheer desperation with which other countries will go just to play the game they love. Fascinating.
The desire for playing the game has clearly surpassed and ignored the limitations of natural topography and FIFA’s laws of the game. According to the official rules and regulations you would not be allowed to play football on any of these fields. However, the careers of many of the world’s best football players began on these very same fields despite their askew angles, odd proportions, misshapen border lines and pitch markings.
/via Quipsologies

(Source: poo-on-toast)







